Abogado, Dr en Derecho. Profesor honorario de la Universidad de los Andes y ex Magistrado

domingo, 14 de junio de 2020

El Legado de Adriani




El Legado de Alberto Adriani (Zea 14.06.1898- Caracas 10.08.1936): Una Tarea Pendiente (a los 124 años de su nacimiento)

Román J. Duque Corredor
Presidente de la Fundación Alberto Adriani

Alberto Adriani, merideño, de proyección nacional e internacional, es de esos venezolanos que contribuyen a formar lo que Augusto Mijares, denomina “la columna vertebral de la República”, como lo es su tradición civil, la legalidad, el orden, la ciencia y el progreso; y que Tomás Polanco considera que deben ser calificados de  venezolanos insignes”, por lo mucho que su obra ayuda  a comprender a Venezuela para poder pensar en una nación optimista, positiva, llena de vida y de orgullo, por lo tanto bueno que tiene y que ha tenido. La vida de Alberto Adriani, tuvo tanta trascendencia y tanta importancia su obra, que en el aniversario de su nacimiento un modo de retribuir lo mucho de lo que hizo para dotar de medula espinal a la columna vertebral de la República y para mantenerla erguida, es recordar su contribución al desarrollo y progreso de las ciencias sociales económicas. Con ello particularmente se hace un justo reconocimiento a uno de los más insignes forjadores del pensamiento económico nacional, y quien fue extraordinario Estadista, que se distinguió por su visión prospectiva de políticas públicas para el desarrollo equitativo de una Venezuela moderna y progresista.  Y, es cierto, Alberto Adriani, debe ser recordado no solo como uno de los primeros economistas venezolanos, sino también como un gran estadista. Porque poseía en el ejercicio de funciones públicas un espíritu sano y equilibrado; agudeza y profundidad; y una sólida cultura que le permitió percibir las realidades nacionales e internacionales y sus diversas manifestaciones en la ciencia económica y en las complejidades de la vida humana y las variantes propias de la vida social en el diseño de políticas públicas para la modernización del Estado. El reconocimiento a su obra es de mucho provecho y da satisfacción, y por ello puede ser calificada de sabia, como decía Santo Tomás de Aquino que han de ser las obras de los sabios. En efecto, la obra de Adriani, contiene sabiduría por los temas tratados económicos, financieros, monetarios, agrícolas, de inmigración, que son de excelencia y porque además colman vacíos e ilustran aún más a los estudiosos de las Ciencias Económicas. Es provechosa, porque contribuye con la formación del pensamiento venezolano. Y, da satisfacción porque en las crisis propias de la historia nacional, como la presente, el estudio de su Pensamiento fortalece la fe y la esperanza en el futuro del país.  Razón tienen sus paisanos, de proclamar con orgullo en su Himno Municipal, como blasón distintivo, que Zea, su Pueblo común, o “pequeña república” como la llamó Miguel Ángel Burelli Rivas, o “parcela de afectos florecida”, como la cantó el poeta zedeño Emiro Duque Sánchez; es “Tierra de Adriani; puesto que, es “ejemplar la historia, en este país de tantas historias inejemplares, de un hombre joven y modesto nacido en un pequeño pueblo provinciano, cuyo talento y cuya honestidad pudieron ofrecerle en plena juventud, un grandioso destino”; como lo expresó  Mariano Picón Salas al recibir la noticia de la muerte de este joven estadista zedeño.
Alberto Adriani, fue “El visionario de Mérida”, según Bernardo Celis Parra, cuyo nacimiento debe recordarse, pero, no como una página más de esa historia llena de páginas, porque, como dijo, el Dr. Asdrúbal Baptista,; sino de una historia en “donde no son vanos los hombres que se reviven”, y más, agregó, “serían ellos meras sombras de un tiempo irreversiblemente ido, si se tomara este espacio que ahora se les concede como el recuento de una gesta, y no como la imposición y el reclamo de un tiempo que aún no es y que lucha con denuedo, en nosotros y a través de nosotros, por ser”. Si Uslar Pietri decía, que “nada revela mejor la calidad del espíritu del hombre que los libros que lee y posee”, podríamos también añadir “que los libros que escribe”; entonces, a través de sus escritos, Alberto Adriani reveló una alta calidad intelectual y moral del venezolano excepcional que fue. Esa obra sirve y servirá como lección a los presentes y futuros venezolanos, de la “Labor Venezolanista”, materia aún pendiente de los diferentes gobiernos de la sociedad venezolana.
. Quienes no conocieron personalmente a Alberto Adriani sino a través de la tradición familiar y de vecinos y paisanos y por la lectura de sus trabajos y de las glosas de los estudiosos de sus obras, tienen que imaginárselo en su época y en sus circunstancias, a la manera de Ortega y Gasset.  De ese aprendizaje llegamos a conocerlo como uno de nuestros primeros economistas, como ser humano, como provinciano universal y sobre todo como visionario de la Venezuela integral que aspiraba y que quería. Fue, un hombre anticipado, como llamaba Ramón J. Velásquez, a quienes trascienden su época.  Por ello, en este mundo globalizado, de mercados integrados, de Internet, de Estados descentralizados y del desarrollo sostenible y de la agricultura sustentable, es oportuno propiciar la divulgación de su pensamiento económico nacional, porque sigue siendo de actualidad.  De esta forma Adriani viaja a través del tiempo y continúa viviendo entre nosotros. Proyectando su pensamiento como inspiración de nuestro porvenir. Porque si estuviera entre nosotros, en una eternidad imaginaria, nos invitaría  a examinar siempre con visión crítica, nuestros fenómenos sociales y  económicos,  pero con criterios de la ciencia y  de la cultura, para  que no  nos  embrujen nuevos taumaturgos providenciales, y con seguridad nos prevendría   contra el mito de los nuevos héroes, recordándonos, ilustrado como lo seguiría  siendo, las palabras de Galileo en el drama de Berthold Brecht, que “los  nuevos taumaturgos hacen desgraciados al país que los crean, los reclaman y lo solicitan”.  La eterna presencia de Adriani entre nosotros será, pues, un   perenne reclamo a pensar y a luchar por Venezuela, para construirla mejor y para reconstruirla diariamente, pero mediante el esfuerzo colectivo, ordenado, solidario y en convivencia. Es decir, una labor Venezolanista, como la súmala de su obra progresista y visionaria. Que puede resumirse, en la síntesis que de su pensamiento hizo Teodoro Petkoff, en que, por encima de las ideologías, lo que importa son los hombres, la fuerza de su inspiración, el vigor, su fe y el poder de su voluntad.   
 En efecto, quien, como Adriani, que, en una Venezuela rural, a los doce años hablaba con propiedad sobre nuestro incipiente desarrollo industrial, del problema internacional del café y de la ganadería, del estaño boliviano y del cobre chileno, y que ya tenía conocimientos de contabilidad. Quien, como él, que, en una Mérida recoleta, maravilló a Mariano Picón Salas porque además del italiano hablaba inglés y francés, se expresaba y escribía en castellano correcto, aprendido en el Colegio “Santo Tomás de Aquino”, del Bachiller Félix Román Duque, mi abuelo, del cual fue uno de sus primeros once alumnos. Quien sino esta personalidad, de cuya tesis de Bachiller sobre psicología comparada, escrita en 1916, pudo decir uno de sus tutores, “Cuanta profundidad en la tesis de un jovencito”. Que, mejor pues, que el pensamiento integral de Alberto Adriani para inspirar nuestro porvenir, quien que desde Zea, su  pueblo natal, donde se perpetuó en el bronce que recuerda su memoria,  junto al de su Maestro, que le trazó su camino y que  le orientó hacia una visión de Patria  y del Mundo;  y  desde  su morada en  el Panteón Nacional; donde descansa desde 1999; en apacible sueño de siglos, para que siga siendo “el testigo y  crítico implacable” de nuestro presente y futuro, al igual que lo era de la economía y de la sociedad en el pasado, en palabras de Don Mariano Picón Salas.  La contemporaneidad del  pensamiento del  joven Adriani aparece ya con visión integracionista, en su conferencia “Progresos Democráticos de la América Latina”, dictada en el Centro de Estudiantes de  Derecho,  donde  asoma su  perfil de estadista, al proponer políticas  públicas, para mejorar en democracia, con palabras de vigencia  actual: “Protección  para  el  que trabaja, queremos levantar de sus ruinas la industria y el comercio; queremos dar un impulso gigantesco a la instrucción,  favoreceremos la inmigración que ha de traer a nuestras playas gentes  robustas de cuerpo y espíritu que levante nuestra raza que decae o se  estaciona, tendremos ferrocarriles, construiremos carreteras, impulsaremos nuestras comunicaciones marítimas,  para  que por  mar  y  tierra  transite  sin tropiezos la riqueza  nacional. A donde no llegue la iniciativa individual, allí estará la del gobierno”.  Sin embargo, como prevención ante los efectos nocivos de lo que hoy sería una globalización homogeneizante, advertía, ya en su madurez, que porqué es ¿“imposible llegar a planear una labor constructiva que surja de la realidad venezolana, que entronque nuestra tradición, que responda a nuestra vocación nacional? Puesto que interrogaba -y sigue interrogando- ¿Estaremos siempre condenados a imitar a los demás, a ser el eco de los demás, a vivir de los otros, a fugarnos de nuestro país, a la manera de esos literatos de la generación pasada que se hicieron sus mundos artificiales, a quedarnos aquí sólo a justificar todos nuestros pecados como lo hicieron los sociólogos de la misma generación? Si en 1941, Manuel Egaña, al inventariar el cumplimiento del pensamiento del legado de Adriani, como proyecto de país, decía, que “Todavía estamos en deuda con Venezuela y Alberto Adriani”, hoy a ciento veinte y cuatro años de su nacimiento y a ochenta y cuatro años de su muerte, el proyecto de país de Adriani, “primer estadista moderno de nuestra historia”, según Armando Rojas, es una institución testamentaria incumplida. Seguimos aún no sólo más dependientes del petróleo, sino que las políticas públicas no han sabido compaginar el hecho nacional con la realidad de un mundo globalizado.  El legado Venezolanista de Adriani, nos obliga a examinar la realidad nacional para resaltar nuestros valores. Para que aprendiendo a vivir en comunidad nacional podamos formar parte de la comunidad de pueblos latinoamericanos y mundiales, actualizando una definición clara del rol del Estado y de la sociedad civil, en la economía y en la planificación integral del desarrollo, que no se quede en lo puramente comercial, sino que ponga énfasis en la promoción de una agricultura moderna y diversificada y en la educación para el empleo permanente. Interpretamos así actualmente el pensamiento de Adriani, que vio que el desarrollo de Zea, su pueblo, no podía quedarse sólo en el mejoramiento de sus haciendas familiares, “El Bejuquero”, “La Seca”, “Guaruries”, “Santa Lucía” y “Arenales; y dentro de los límites del Estado Mérida. Y, tampoco dentro de Venezuela sino allende de nuestras fronteras y de nuestros puertos, surcando mares y tierras extranjeras. En lo que hoy es un proyecto político superior que trasciende las relaciones económicas y comerciales para comprender todos los sectores para asegurar el desarrollo de nuestro pueblo, en el ámbito regional, continental y mundial. A diferencia del aislacionismo que mantiene a Venezuela el presente régimen que se dice progresista y revolucionario.
Pocas veces en la historia”, dice Burelli Rivas, al referirse a Adriani, “coincidían la vocación y la preparación de un hombre con la oportunidad de serviles que se le abría”. Lo cierto es que Adriani supo entender el momento histórico de las oportunidades. Estaba consciente, como lo escribió en su Cuaderno de Notas, que “si el destino lo quisiera, toda la máquina del Estado podría estar sobre los hombros de nuestra generación. Es necesario percibirse desde ahora de esa posibilidad”. “Me preparo”, decía Adriani, “para mañana, sin concebir grandes esperanzas, si no con la intención de obedecer dócilmente a las circunstancias”.   Y así fue.  Cuando estudiante se preparó para esas oportunidades, desde su pueblo natal, donde aprendió a conocer la realidad rural, pero también lo importante de la educación y de la cultura, para la modernidad de lo primitivo y de la necesidad de las comunicaciones para la superación del aldeanismo. No por casualidad, después, como estadista y planificador, puso tanto empeño en el desarrollo de las vías fluviales, carreteras y ferrocarrileras   para mejorar la población y la agricultura y para permitir la exportación de productos nacionales en función de igualdad con otros países.  Esa preparación se asomó en su primer proyecto de país, que fue aquella conferencia estudiantil sobre los progresos democráticos de América Latina, adelantándose en el tiempo a las políticas públicas, como factor del desarrollo, y que después pudo plasmar, sin duda, en el “Programa o Plan de Febrero”, cuyo   pensamiento, según Burelli Rivas, fue capital en la formulación de este Plan de gobierno del presidente Eleazar López Contreras, junto con   Diógenes Escalante y Manuel Egaña.  La planificación   económica y financiera, como instrumento del desarrollo, aprendida desde el manejo de las diversas   fincas familiares, bajo el agobio de crisis cafeteras y la presión de los altos costos de producción y sus bajos rendimientos, tuvo en Adriani uno de sus primeros propulsores en el país. Todo ello con una visión integral y de Patria, ante la tragedia que la persigue, como expresó mi Padre José Román Duque Sánchez, en sus palabras del cincuentenario de la muerte de Adriani, ante la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Consciente que la independencia política va de mano de la autonomía  económica, y que es  necesario ordenar las  actividades y capitales,  que  están  o  vienen a nuestra  Patria,  Adriani, reclamaba,  acorde  con su  tiempo, pero,  con vigencia actual,  que “Debemos adoptar una  política económica,  que  no  debe  ser  circunstancial,  sino con  visión de futuro y de patriotismo, sin  exclusividades y  exclusiones, en democracia y  en libertad,” conforme  al mismo  pensamiento vigente de Adriani.  Una política que debe partir de una educación para el trabajo y contemplar la planificación de una agricultura tecnificada, moderna y diversificada o multifuncional; de un sistema tributario justo, de una interconexión nacional e internacional. Todo dentro de una seguridad jurídica que garantice el fruto del esfuerzo, el respeto del trabajo e impida la arbitrariedad. Proposiciones   que aún son materias pendientes en Venezuela por la inexistencia de un sistema de justicia independiente, no comprometido y subordinado.  Que, por su actualidad y vigencia, permiten calificar a Adriani, en palabras de Burelli Rivas, como “verdadero estadista, y tal vez el más completo del Siglo XX, por la modernidad, coherencia y coraje de sus planes”. Y, por la visión de futuro de un proyecto de país, me permito agregar, que es lo que mejor define a los estadistas.  Es así, como 1936, el gran año y el último de su vida, conforme Simón Alberto Consalvi, “vio consagrarse a Alberto Adriani como uno de los estadistas de más profunda comprensión de los problemas venezolanos, como un   financista de teorías contemporáneas y como una de las mentes más disciplinadas de su tiempo”.  Casi al final de sus días, escribió: “Nuestros problemas son de sanidad, educación, comunicaciones, de economía, en una palabra, de nuestro tremendo atraso nacional”.  Sin duda, que Adriani, sigue vigente entre nosotros, porque sus reclamos continúan pendientes e insatisfechos. La perennidad de su  pensamiento sobre  los  efectos  nocivos  de un  país  petróleo-dependiente  y  su influencia en nuestro  provenir,  sigue siendo  de  actualidad,  no obstante su nacionalización,  porque  si bien la industria  petrolera ha  servido  para engrosar  las   arcas   públicas;  aún “el país  no  obtiene  ventajas con las  cuales  podamos  estar  jubilosos, por  más que  sean  en  cierto  sentido,  satisfactorias”;  en palabras admonitorias  y  de  actualidad  de Adriani,  y que tampoco ha  servido para  modernizar   nuestra  agricultura, mejorar la prestación de los  servicios de salud, en riego,  en  viviendas suficientes  y  decentes,  en  mejorar la  calidad  de la  educación  y  de la investigación, y en  ampliar las vías  de  comunicación,  como reclamaba el mismo Adriani. Pero la visión integracionista de Adriani, no desmejoraba la importancia de lo local en el desarrollo nacional. Adriani, fue ante todo un lugareño, y, sin dejar de serlo, fue después, internacionalista. Su fuerza la sacaba de lo suyo, de lo local, porque valoraba la influencia de lo propio en la conducta de los pueblos y porque ha de tenerse en cuenta la esencia de lo social y familiar en el engrandecimiento de lo nacional. Porque para él, “la vida campesina no es tan salvaje como pudiera suponerse”, porque, de la tranquilidad que ella supone, podría agregarse, nacen no sólo reflexiones sino compromisos. Así, esa vida rural hizo reflexionar a Adriani, sobre el destino de la Patria, que después, de regreso de un largo periplo por Europa y Norte América, proclama desde la sencillez de su pueblo, al retornar a “su antiguo y nunca olvidado oficio de campesino”, este homérico compromiso deontológico, que aún es de impresionante realidad: “Venezuela en manos de rapaces e ignorantes. Pero esperemos. La revolución no se hace de la noche a la mañana. Gómez es en cierta manera, el resultado de un estado social. Antes de reaccionar contra él debemos reaccionar contra nosotros”. Mensaje que hoy nos resuena con gravedad por la rapacidad e ignorancia de un gobierno y por la falta de sacrificar entre nosotros lo particular para lograr la unidad nacional.
De sus palabras del Salón de Lectura de San Cristóbal, puede derivarse la importancia que otorgaba Adriani al regionalismo positivo. Allí dirá de la capital tachirense, lo que es aplicable a nuestras capitales provincianas: “(...) San Cristóbal está llamada a grandes destinos. Será siempre, para bien de la Patria, una de las obreras de su historia, uno de los puntos de concentración de las energías venezolanas”. Es verdad, las sinergias nacionales nacen y convergen de lo local a lo nacional. Por eso, a este discurso, en sus palabras en el cincuentenario del fallecimiento de Adriani, mi Padre, lo calificó de “exposición extraordinaria, clara y precisa del nacionalismo económico”, que se basa en la importancia de lo local para fortalecer lo nacional.  Quizá, en ese aprecio por lo propio y de su peso en lo personal y nacional, tuvieron mucho que ver los consejos de su preceptor provinciano, Félix Román Duque, mi abuelo, porque como afirma Armando Alarcón Fernández, “la formación de Adriani fundamentalmente sus concepciones filosóficas, su formación intelectual dependió de ese gran maestro, patrimonio espiritual de Zea, a pesar de no haber nacido en esta tierra”.  Si, el Maestro Félix Román Duque decía a su alumno, en mayo de 1915: “Ya sabe mi querido Alberto, no abandone los buenos principios en que ha cimentado su vida de joven, porque del modo de ser en los mejores años depende la felicidad o desgracia en el porvenir del hombre”.  Es así como el desconocimiento de las potencialidades y valores culturales y sociales de las localidades y las regiones, lleva a un desarrollo pobre de la Nación, porque no se atiende a las partes que la componen, sino al vértice territorial, por creer que al beneficiar a éste mejoran sus partes locales. No es cierto, ello conduce a un país desigual, a un desarrollo inestable, a un sistema político ineficaz y corrompido y a un desequilibrio territorial.
 Ciertamente, el olvido de lo local ha permitido la concentración del poder, de recursos y de oportunidades y la marginalidad de la mayor parte del territorio nacional. Una nueva visión del desarrollo se impone, dice el geógrafo trujillano Francisco González Cruz, Rector emérito de la Universidad Valle del Momboy, a la luz de las nuevas realidades de la democracia, el pluralismo, la solidaridad y la globalización. Es decir, la revalorización de lo local, o “lugarización”, que, según González Cruz, es la “contrapartida a esa tendencia homogeneizadora, que “por el contrario, busca la identidad personal y local y privilegia lo autóctono, lo vernáculo, lo natural y lo singular. Tiende a la heterogeneidad”. Adriani, sin duda, al recomponer lo lugareño en el contexto nacional, desde las primeras décadas del Siglo XX, fue un adelantado de lo que modernamente es el proceso de descentralización, al proclamar como mensaje a sus coterráneos, pero también aplicable a todas las regiones, este pensamiento definidor: “Para edificar la grandeza de la Patria, comience cada uno por su Municipio. Comencemos nosotros por nuestro Zea. Mensaje éste que día a día es cada vez más realidad en nuestro país.
Hoy día cuando después de la Cumbre de Río de Janeiro de 1992,  se viene hablando de desarrollo sostenible y de agricultura sustentable, que se basa en la conjunción del crecimiento económico con la protección del ambiente y el bienestar social de las  personas,  cobran  vigencia  las reflexiones de Adriani respecto del cultivo del café, que proclamaban la mejor preparación de la  tierra, la resiembra y conservación de los cultivos  de sombra, el control plaguicida, el reacondicionamiento de las instalaciones de beneficio, la adecuada  recolección de la cosecha  y adecuadas condiciones de vida  para los  trabajadores rurales. Así como la planificación del mejoramiento del cultivo en los mercados nacionales e internacionales para asegurar su colocación, la suficiencia de la producción y estimular el consumo por la calidad del producto. Líneas estas de acción que se inscriben en lo que contemporáneamente se denomina seguridad alimentaria. Y que Adriani consideraba que debía merecer la atención mundial a través de un organismo internacional para la agricultura, que concebía como un ente de investigación y experimentación para contribuir con el mejoramiento de los cultivos para asegurar la alimentación de la humanidad. Organismo cuyas funciones lleva a cabo hoy día la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Para Adriani, según Francisco Mieres, el gran reto, es el cómo reconstruir la economía interna y propia del país, sobre la base de la producción agrícola. Reto aún no alcanzado. Y, si hoy se proclama el desarrollo rural integral como base de la agricultura sustentable, oigamos el compendio que Manuel Felipe Rúgeles, hizo del pensamiento agrarista de Adriani: “Soñaba con el robusto empuje de una colonización científica, modelo en América. En una inmigración seleccionada, capaz de traer a las tierras desérticas de nuestra patria el caudal de sangre generosa y el esfuerzo agresivo de sus músculos renovadores. En la alegría del agua salvadora para pueblos y aldeas   sedientas en nuestra llanura. En un remozamiento de los sistemas de trabajo por medio de la técnica, que hiciesen de nuestros centros de cultivo rutinarios fuerzas poderosas de producción moderna; en el reparto justo de la tierra para el hombre sin tierra, condensando en este valeroso propósito su deseo de ver el latifundio gomecista en las manos del campesino venezolano para que se obrase así el milagro de una conciencia nacional enraizada en la bandera al suelo. Sueños éstos que, materializados en proyectos, sin resonancia demagógica y sin arrebatos espectaculares, contribuirán hoy o mañana a redimir a nuestro pueblo”.  No cabe duda que el pensamiento agrarista de Adriani sigue siendo fuente y nutriente del hacer y del deber ser nacional en materia de desarrollo rural integral, que ciertamente es más que el simple reparto y ocupación de tierras y del desordenado otorgamiento de créditos para una agricultura sin planes y sin control. Y por su pensamiento conservacionista como base de una agricultura sustentable, puede ser considerado, en palabras del Dr. Arnoldo Gabaldón, de su discurso en esta Universidad con motivo del cincuentenario del CIDIAT, como precursor de la tesis del desarrollo sostenible hoy uno de los objetivos de la ONU en su agenda para el presente milenio.
Sociopolítico científico, Adriani también, con la  experiencia de su  trashumancia internacional,  y su arraigo regional, y la vivencia que le dio el estudio de nuestra Historia, pudo analizar, con  admoniciones  futuristas,  las causas  y consecuencias de  la  Guerra  Federal,  en donde según él,  prevalecieron intereses políticos en sus  ideólogos,  que  llevaron  a  una  lucha  incorrecta y tal vez  hipócrita, sobre una plataforma única: Centralismo o federación, y donde triunfó esta última porque entre sus huestes había un caudillo y no porque propiamente  hubiera triunfado un proyecto federalista. De esa guerra, sólo quedó el “Dios y Federación”, dijo Adriani, reduciéndose el federalismo a una simple fórmula de tintero de escritos oficiales. Y, con la autoridad del estadista,  advertía en  1936  sobre la forma de utilizar ideologías externas para hacer política  de Estado, con las siguientes aprensiones, que tienen actualidad y vigencia en  el acontecer nacional del Siglo  XXI: “Ha vuelto a  cundir la peste de ideólogos tropicales (...),  que se empeñan en arrastrarnos a disputas bizantinas sobre sistemas políticos, a discusiones sobre metafísica política; que persisten en mirar hacia  atrás como la mujer de Lot; y, sobre  todo, que se afanan de transmitirnos los morbos que van asociados con la Rusia de Stalin, con la Alemania de Hitler y la Francia de Herriot”.  Siguen vigentes estas admoniciones, para evitar que ese tipo de ideólogos persistentes, terminen llevándose “nuestras esperanzas y nuestras oportunidades, que son fragmentos de nuestra vida”, como alertaba Adriani. El escritor merideño Germán Briceño Ferrigni dice que Adriani y Picón Salas fueron en su juventud, en la edad madura y que hubieran sido en la vejez, almas gemelas y parecidas, y que esos dos jóvenes en su época “resumían la clarividente visión de un país aún no metido en la pobreza de la riqueza fácil”. Y que “ambos, en sus lecturas, conversaciones y gustos, expresaban ese ideal de superación y perfeccionamiento juvenil que hoy nos parece, en ocasiones, como decaído y hasta caducado”. Este mismo escritor merideño afirmó que “Adriani y Picón Salas han sido, sin duda, el mejor aporte de Mérida al Siglo XX venezolano. Los dos fueron camino y mensaje (...)”. Y para Manuel Caballero en su  publicación “Dramatis  Personae”, Adriani,  fue uno de los venezolanos,  por ser  su paisano y amigo de juventud,  con quien Picón Salas mantuvo correspondencia permanente, “mezclando política, cultura universal y nostalgia por el  terruño común”, y que si bien Betancourt  sedujo  a Picón Salas, por su claridad de miras y férrea voluntad de combate,  con Adriani”,  decía se llega a imaginar una simbiosis entre ambos que, al regresar a su país, traerá la solución real de sus problemas: La educación en  sus manos, la economía en las de  Adriani”.  Si así hubiera sucedido Venezuela fuese otra. Con Asdrúbal Baptista, al examinar lo hecho y dicho por Alberto Adriani, puede concluirse, que “Durante las cuatro décadas cuando corre la vida concedida a Alberto Adriani se estableció el derrotero del Siglo XX venezolano. Este fue su tiempo, pero también y con apenas distancias de alguna significación, ha sido el nuestro. Pero decir su tiempo, y, sobre todo, pensar en lo que él fue, es aludir a la dimensión de lo que aún no ha acontecido, a lo que acaso conjeturamos, o a lo que se busca con afán apurar para que acontezca. La madera de la que estaba hecho Adriani era para el futuro. Si hubiere que preguntarse qué lo constituía, la respuesta tenía que ser: ni agua ni fuego; ni tierra ni aire. Sólo tiempo, pero, además, tiempo por venir”. Ciertamente el pasado de Adriani sigue siendo nuestro porvenir, porque, “el pensamiento de él queda en el ensayo económico, en el plan político, en la decisión administrativa, tienen calidad y materia para seguir fructificando. Y es ejemplar la historia (en este país nuestro de tantas historias inejemplares) de un hombre joven y modesto nacido en un pequeño pueblo provinciano, cuyo talento y cuya honestidad pudieron ofrecerle en plena juventud, un grandioso destino”, como pudo decir su amigo desde y para siempre, Don Mariano Picón Salas, al conocer de su muerte.
  Mediante este escrito, la Fundación que lleva su nombre en el aniversario de la fecha de su nacimiento, ha querido destacar la proyección de su pensamiento para la solución de la crisis actual nacional, y para, a través de sus palabras y reflexiones, reencontrarse con la esencia de su pensamiento, que sin duda dan fuerzas para seguir trabajando por la construcción y reconstrucción del país; porque como él pensó que siempre hay tiempo para la acción.
Caracas, 14 de junio de 2020


domingo, 7 de junio de 2020

Tips sobre Sentencia en comandita y galimatica No. 0068 de la Sala Constitucional de fecha 05/06/2020




Tips sobre Sentencia en comandita y  galimatica No. 0068 de la Sala Constitucional de fecha 05/06/2020





Román J. Duque Corredor

No he podido acceder a la sentencia. Solo al l dispositivo. Por ahora unos tips no definitivos.
 1) Si la AN está en desacato y por eso es invalida, como puede incurrir en omisión, ¿si todo lo que decida es nulo? Galimatía y contradicción que invalida la sentencia.
3) Siendo una demanda por supuesta omisión, donde solo se trata de determinar si se cumplió o no un mandato, no cabe desaplicar norma alguna, porque el objeto no es la inconstitucionalidad de dicha norma. Tergiversó el objeto de la demanda y lo transformó en nulidad por inconstitucionalidad, violando el debido proceso, lo que es una grave extralimitación de la función jurisdiccional, que está limitada por la competencia y por los procedimientos establecidos.
4) En todo caso, si el problema es la supuesta omisión y no la inconstitucionalidad de unas normas de la Ley Electoral, entonces, no se trata de omisión legislativa. Motivación falsa.
5)  La AN viene cumpliendo el procedimiento de designación de CNE, puesto que ha elegido un Comité de Postulaciones, que lleva a cabo el procedimiento. Luego no hubo omisión alguna, por lo que la sentencia se basa en un falso supuesto, porque no está probada la omisión, porque existen pruebas que contradicen el fundamento de la sentencia.
6) Debió notificar a la AN y no lo hizo, ni abrió el proceso para que la AN pudiera demostrar que estaba cumpliendo con el procedimiento de designación del CNE. Incurrió en violacion del debido proceso por indefensión.
6) Incurrió en usurpación del poder constituyente, al modificar la Constitución, al atribuirle al CNE, competencia legislativa para que legisle sobre el desarrollo de procesos electorales, y al eliminarle esa competencia a la AN. Lo cual además de ser una usurpación de funciones, tal delegación legislativa no está contemplada en procedimiento alguno que pueda conocer el TSJ. Pudiera decirse que la intención de la demanda era arrebatarle a la AN esa competencia, y que la SC participó de esa intención, luego hubo fraude procesal agravado.
 7) Incurrió en una grave extralimitación de la función jurisdiccional, al emplear el control difuso de la constitucionalidad como mecanismo para delegar funciones legislativas al CNE.
 8) Usurpó competencias de la Sala Electoral, al decidir sobre las elecciones de diputados indígenas, lo que, por otro lado, no era el objeto de la demanda. Se trata de una grosera incompetencia y una violacion del derecho del juez natural.
 Cuando pueda leer la sentencia aumento, modifico o corrijo los tips.
05/06/2020
P. S. Con posterioridad tuve acceso a la demanda sobre la cual la Sala Constitucional dicto su Sentencia No. 068, el 05/06/2020, bajo ponencia conjunta o en comandita simple. Demanda esta  que ha debido ser declarada inadmisible por aplicación del artículo 133 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, por haberse acumulado indebidamente en una supuesta demanda por omisión legislativa inconstitucional demandas y recursos que se excluyen mutuamente y por ser sus procedimientos incompatibles, como el de nulidad y de interpretación.  En efecto, en la demanda se solicita de la Sala Constitucional:
 a) Que en el marco del desacato en se encuentra la AN se declare la omisión legislativa por la imposibilidad de cumplir con el Acuerdo aprobado, en fecha 30 de octubre de 2019, por dicha Asamblea Sobre los Mecanismos de Cumplimiento de las Garantias Electorales y los Procedimientos Constitucionales de Selección del Poder Electoral (Sic).
b) Que en virtud del desacato en que se encuentra la AN se pronuncie sobre la las actuaciones realizadas por esta Asamblea en materia de designacion e inicio del proceso de designacion de los Rectores del Poder Electoral, por ser supuestamente invalidas, inexistentes e ineficaces.
c) Que revise los artículos 7, 10, 11, 14 y 15 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales por contradecir el principio de la representacion proporcional, de la personalización del sufragio y del Cociente Electoral Nacional, contemplado en el articulo 63 de la Constitucion, a los fines de su desaplicación, sustitución o modificacion en los términos que estime conveniente (Sic).
d) Que interprete el artículo 298 de la Constitucion respecto de la no modificacion de la legislación electoral dentro del lapso de los seis meses anteriores al dia de la eleccion.
e) Que se pronuncie sobre las garantias que debe asumir el Estado venezolano sobre la garantía del derecho de participación indígena respecto de su representacion en la AN y que sea el CNE el que regule  esa garantía.
 Ademas, siendo la omisión una conducta fáctica, sin embargo, los demandantes solicitaron se declarara la demanda de mero derecho.
07/06/2020

martes, 19 de mayo de 2020

MOTIVACIÓN Y RAZÓN DE LA CREACIÓN DEL GRUPO DE PENSAMIENTO DEMOCRISTIANO PATRICIO ALWYN.








  Del pensamiento de Don Patricio Aylwin, político y   humanista cristiano, quien,  dijo  que “lo fundamental es tratar de concordar la conducta política con los valores éticos fundamentales en los cuales se cree y que la sociedad comparte”, tomamos sus ideas, de la relación entre “ética y política”, como inspiración para conformar un grupo que sobre esas ideas promueva el planteamiento de que la política sin ética es un quehacer, pero no un hacer.  Porque, según su pensamiento “la acción política requiere de otras dos virtudes: la virtud de la justicia y la virtud de la solidaridad, empleando la palabra más usada en nuestros días para referirse al amor cívico, al amor al prójimo, la caridad en el sentido cristiano”.  Por lo que, como también lo expresó: “La política es una actividad noble que debe conciliar intereses diversos en la búsqueda del bien común”.  Y, asimismo,  que la política, según su pensamiento, “implica un diálogo entre los principios que se profesan y la realidad que se quiere cambiar”,  puesto que “el diálogo y la búsqueda de grandes acuerdos permiten avanzar más que los intentos de imposición de unos sobre otros. Ética, política y dialogo, pues, son  las ideas fuerza que motivan este Grupo. En este contexto, este Grupo, tendrá como orientación, el  pensamiento humanista de Don Patricio Aylwin,  que, conjugaremos con el de  Arístides Calvani y  el de  Giorgio La Pira,  quienes participaban igualmente de la idea de que la política “solo  tiene sentido si se pone al servicio de los pobres y de la paz”. Como pensantes y gobernantes, estas personalidades,  como políticos,  aparte de los principios doctrinarios sobre la política,   consideraron que es necesario tener presentes  normas prácticas para la acción política, es decir, la situación particular de cada sociedad y los cambios que ésta necesita y pensar  en su consecución con sentido racional.  En el pensamiento de Calvani, por ejemplo,  la acción política no es solo la del político partidista y la del gobernante, sino también la del ciudadano y de la sociedad, por lo que hay que tener en cuenta la responsabilidad de cada uno en el puesto que  ocupe en la sociedad entendida como comunidad política, Y, que en cada una de esas responsabilidades los principios éticos son determinantes de la calidad de la acción política. Principios,  como el de la verdad, la libertad, la justicia y la dignidad de la persona, la  solidaridad y el rechazo de la violencia como acción política, que son principios universales.  Por eso, para Calvani, una sociedad democrática sostenible es aquella donde priven estos principios y que preserve la paz y rechace la violencia.

 Patricio Aylwin, al igual que Arístides Calvani, como humanistas cristianos,  en razón de la vinculación de la ética y la política,  coincidían en que los políticos están obligados, principalmente,  los  gobernantes,   a  reconocer la existencia de    una  sociedad plural que  éticamente  es  superior  a una  sociedad uniforme.  Y,  que una  forma de  manifestar el cumplimiento de ese  deber  ético,  ante  los  conflictos  que afronta el sistema  político, es promover el consenso político.   Además,  que  el  pluralismo  está  implícito,  en la libertad,  la  justicia y  la igualdad,  que son principios éticos,  las cuales no son  posibles si  se  atenta contra  el  pluralismo imponiendo una sociedad uniforme  o monolítica, favoreciéndose la polarización entre los antagonistas, o la revancha o la violencia.   Esta es la aspiración de la mayoría democrática nacional actualmente en Venezuela para pasar de un sistema autoritario dictatorial hacia un sistema verdaderamente democrático.  Sabemos que ello que no es fácil, como lo es todo proceso de transición que se quiere  que sea democrática y pacífica,  y que es difícil  lograr lo mejor. Por ello, las palabras de Don Patricio Aylwin, son aleccionadoras, para nuestra situación ,  cuando, como vocero de la Concertación, el  1º de junio de 1989, al informar a la opinión pública sobre el proyecto de acuerdo político alcanzado sobre las reformas constitucionales  para la transición hacia la democracia;  afirmó: que “ aun cuando el proyecto es insuficiente, el ánimo de la Concertación es facilitar, a través de este camino, el que se vaya abriendo la posibilidad de una transición ordenada y consensual hacia el régimen democrático”.

 Teniendo como orientación, el humanismo cristiano, del pensamiento de Don Patricio Aylwin, basado en la relación entre ética y política, y que   la  política es una actividad noble que debe conciliar intereses diversos en la búsqueda del bien común; y, que, por tanto, “la política, implica un diálogo”, sincero, trasparente y confiable;  invitamos a quienes se identifiquen con estos principios a que formemos un Grupo que motive en la sociedad este pensamiento y principalmente en el accionar político; sin compromiso alguno partidista. Puesto que el humanismo cristiano es universal y plural, y de respeto a la diversidad entre la misma corriente humanista. En este contexto, crearemos un blogspot “grupopensamientodemocristianopatricioalwyn”,  que anunciaremos, en el cual daremos difusión a los escritos sobre estos planteamientos del humanismo en las áreas: política, justicia social, economía social y ecológica de mercado, derecho, justicia, derechos humanos, transición política, educación, religión y ciencias sociales en general. Al igual que en seminarios, foros, talleres y conferencias.

Román J. Duque Corredor

Coordinador General.


 Carcas, 19 de febrero de 2020

lunes, 18 de mayo de 2020

EL ENTRAMADO JURIDICO DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI DE LA AUTOCRACIA MILITAR DICTATORIAL VENEZOLANA




Sección Opiniones



GRUPO DE PENSAMIENTO DEMOCRISTIANO PATRICIO AYLWIN

“Ética y Política”. “Humanismo y Tolerancia”



EL ENTRAMADO JURIDICO DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI DE LA AUTOCRACIA MILITAR DICTATORIAL VENEZOLANA Y SU SUSTITUCION POR UNA INSTITUCIONALIDAD DEMOCARTICA SIN IMPUNIDAD Y SIN VENGANZA [1]

Román J. Duque Corredor[2]



En Venezuela existe un modelo autoritario que se ha sistematizado en un esquema dictatorial, que segun el artículo 350 de la Constitución, carece de legitimidad, pues es contrario a los valores, principios y garantías democráticos y menoscaba los derechos humanos y a la soberania popular, al que apoyan gobiernos afines o proclives al poder omnímodo. Ello ha ocurrido, entre otros factores, además del desconocimiento de la Constitucion, por la desvirtuación de la institucionalidad electoral como origen legítimo de los poderes publicos, a causa de la actuación parcializada o partidista del Consejo Nacional Electoral (CNE), con la complicidad de un Tribunal Supremo de Justicia Ad Hoc y con el soporte antinstitucional de unas Fuerzas Armadas serviles. Aparte de  su conformación ilegitima e indebida, otro factor más de ese esquema dictatorial  es  la utilización de los poderes publicos,  que controla su  gobierno,  como  instrumentos   de eliminación de los derechos fundamentales, como los derechos políticos,  entre otras violaciones,  la de la libertad de expresión y de información, de la libertad de manifestacion y de protestas;  al igual que el impedir el voto libre y secreto; permitir y favorecer el ventajismo electoral; impedir mecanismos democraticos como el referendo revocatorio presidencial; suprimir los partidos políticos de oposición; cerrar  centros electorales y trasladar electores súbita e ilegalmente y llevar a cabo el fraude de la convocatoria de una  asamblea nacional constituyente.   Todo ello descalifica constitucionalmente su Poder Electoral como un verdadero árbitro imparcial., para lo cual, incluso, ha contado con el servil respaldo de la Sala Constitucional y de la Sala Electoral del señalado Tribunal Supremo de Justicia Ad Hoc. Esta falta de  institucionalidad democrática, y la falta de un auténtico control de la constitucionalidad, ha permitido la elección de los integrantes de una  sedicente  constituyente,  por desconocimiento de los principios constitucionales y democráticos de la igualdad del voto y de la universalidad del sufragio, así como de la representación proporcional y, lo que es más grave, de la soberanía popular y del derecho de los ciudadanos a decidir si era su voluntad ejercer el poder constituyente y a determinar las correspondientes bases comiciales.  A las notas anteriores de sistema autoritario de gobierno se agrega la violacion masiva de derechos humanos, como lo han certificado la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, la Comision Interamericana de Derechos, Humanos Amnistia Internacional, la Unión Europea, la Comision de Derechos Humanos de la ONU, la Comision Internacional de Juristas, la Comision de Expertos designados por la OEA y la Agencia de Refugiados de la ONU. Violacion esta masiva causada no solo por actos arbitrarios en contra libertades fundamentales, sino tambien por actos de gran corrupcion de una delincuencia organizada, que han afectado gravemente derechos económicos y sociales, por el despilfarro de recursos público, configurando una emergencia humanitaria compleja, como lo ha señalado Trasparencia Internacional y que se evidenciado dramáticamente durante el estado de excepción de alarma por el virus Covid-19.  Y que coloca a Venezuela entre los paises de alto grado de pobreza y   de un bajo índice de desarrollo humano en el mundo.

 La institucionalidad democrática, que es esencial en el   Estado de Derecho (arts. 3 y 4 de la Carta Democrática Interamericana), ha sido destruida,  entre  otros factores,  por el bloqueo funcional y la destrucción autoritaria de la autonomía Asamblea Nacional electa el 6 de diciembre de 2015, por actos realizados por el Ejecutivo Nacional y por sentencias del TSJ, Ad Hoc, designado de manera  irrita  por la mayoría oficialista de la Asamblea Nacional electa en 2010, en postrimerías de su periodo constitucional.. En esa destrucción de la institucionalidad democratica  la Sala Electoral de ese TSJ fue un  artífice visible de la estrategia para suspender la proclamación de los Diputados de oposición electos en Amazonas y la Región Sur Indígena e  impedir asi, su incorporación a la Asamblea Nacional y con ello, la mayoría opositora de las dos terceras partes en el cuerpo legislativo por parte de la oposición, mediante  un amparo cautelar dictado en un proceso que se ha prolongado por denegación de justicia de esa Sala por más de cinco años .  El desconocimiento de la Asamblea Nacional implicó prescindir de la soberanía popular y negar el valor del voto como fuente de legitimación política, del único poder público que no está subordinado al gobierno.  Sobre este atentado a los derechos políticos de los electores y a la soberania popular, la Sala Constitucional creó la tesis absurda del supuesto desacato de la Asamblea Nacional como un motivo general invalidante para toda su actuación presente y futura.  Desacato este inexistente en el ordenamiento juridico nacional.

Los derechos humanos, como se expresó anteriormente,  están siendo vulnerados sistemáticamente a gran escala por  una politica de estado represiva y excluyente por el gobierno ilegitimo, como lo demuestran las decisiones o informes y sentencias contra el Estado venezolano de la Comisión o de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; a lo que se agrega la denuncia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos  que hizo   el Ejecutivo Nacional,  para  evitar los  mecanismos efectivos de supervisión internacional del respeto y garantía de los derechos humanos, que en todo caso ello supone una reforma a la Constitucion, en sus artículos 19 a 23 y 339:  que debió ser consultada al pueblo, lo cual no se realizó. Asimismo, esa violacion masiva de derechos humanos se confirma retiradamente, como se ha dicho, con los informes periódicos del Secretario General de la Organización de Estados Americanos, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y las observaciones del Comité contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles Inhumanos o Degradantes de las Naciones Unidas.  Al igual que los pronunciamientos sobre el Estado venezolano de Relatorías o instancias similares del sistema interamericano o universal de protección de derechos humanos, como los del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de las Naciones Unidas o las Relatorías para la Libertad de Expresión y sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otras. Y del Comité de Expertos designados por el Secretario General de la OEA sobre la comisión de crímenes de lesa humanidad por parte del gobierno venezolano. Estos organismos internacionales han verificado la comisión de reiteradas violaciones a la libertad de expresión y han constatado la existencia de un patrón sistemático de detenciones arbitrarias; de un uso de la fuerza excesivo contra manifestantes, de manera generalizada, e incluso de torturas y otros tratos inhumanos o degradantes contra personas detenidas en ese contexto; de ejecuciones extrajudiciales perpetradas al reprimir protestas o en operativos de seguridad pública (OLP) o en un supuesto enfrentamiento con un grupo tildado de terrorista; y de violencia incontrolada en los centros penitenciarios. La estrategia de persecucion mantiene, según Foro Penal, para mayo de 2020, una cantidad de 790 presos políticos.  Y, según el Centro de Derechos Humanos de la UCAB y Espacio Público, en su Informe para finales de 2018, había aumentado el número de personas detenidas desparecidas y otros casos fueron denunciados a la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, durante su visita a Venezuela en junio de 2019.   Igualmente,  a partir del 2014, el juzgamiento de civiles por tribunales militares se ha convertido en una práctica generalizada en Venezuela,  Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, entre el 1° de abril y el 31 de julio de 2017,  por cuanto más de 600 civiles detenidos en el contexto de protestas y marchas estaban siendo procesados por tribunales militares, acusados de delitos previstos en el Código Orgánico de Justicia Militar, como los de “rebelión” y “traición”. Por otro lado, el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice) de Venezuela informó que en su país se violaron 11.852 veces los derechos a la propiedad privada durante el 2017, bajo la figura de las fiscalizaciones a locales comerciales mediante organismos gubernamentales, seguidas por multas y cierres de empresa. Finalmente, la Comisión Presidencial para los Derechos Humanos y Atención a las Víctimas”, denunció a la Alta comisionada de la ONU para los Derechos la violenta campaña de violación de los derechos humanos, al amparo de la situación generada por la epidemia,  declarada como estado de excepción, a partir de marzo de 2020, la persecución y públicas amenazas al entorno político y familiar, del presidente (e) Juan Guaidó; persecucion en contra de cualquier tipo de legítima disidencia política, no sólo de los integrantes del gobierno interino, sino de la mayoría de la dirigencia opositora; y  la utilización del  inconstitucional decreto de estado de emergencia para limitar e impedir el ejercicio de la libertad de prensa, perseguir a profesionales de la comunicación y a personas y organizaciones de la sociedad civil que trabajan en la protección y la defensa de los derechos humanos; y masacres de detenidos en cárceles y penitenciarias y de grupos indígenas que protestaron por sus derechos.

 A todo lo anterior se agrega la ausencia de investigación efectiva y de impunidad que cercena el derecho a la justicia de las víctimas o sus familiares. También se ha comprobado el menoscabo, en gran escala, de derechos económicos, sociales y culturales, por causa de falta de servicios basicos de alimentación y la salud y pérdida de empleos por la destrucción del sector productivo, que ha llevado a que Venezuela a convertirse en un pais de migración masiva de poblacion similar a otros paises que sufren guerras o hambrunas o persecución racial, politica o religiosa. Todo lo cual permite elaborar denuncias de delitos de lesa humanidad por ante la Corte Penal Internacional, porque de lo anterior se desprende que, de todas las infracciones al orden constitucional y democrático, son responsables el gobierno venezolano y quienes lo sostienen.  Igualmente, la gran corrupcion, ha determinado una violacion de derechos económicos y sociales, como el de la salud y la alimentación, y la perdida de la calidad de vida, por la falta de servicios basicos: asi como la depauperación de la poblacion que ha causado la diáspora de venezolanos que ya supera los cinco millones, que por su magnitud han sido calificados como refugiados por la Agencia de la ONU para Refugiados y como una de las graves de la historia.





 La  descripción anterior configura un esquema de un régimen autoritario, mediante la concentración de poderes contraria al Estado de Derecho; la imposicion de  un estado de excepción perpetuo, infringiendo la Constitución y al margen de los límites y controles internacionales;  eliminación de la garantía constitucional de la propiedad privada y demás derechos económicos;  la vulneración  abiertamente de  los principios democráticos y constitucionales rectores de los procesos electorales;  y la persecución política, incluso mediante el juzgamiento de civiles por tribunales militares, y las graves violaciones a derechos humanos cometidas para reprimir a los sectores sociales o políticos disidentes  que han desembocado en crímenes de lesa humanidad., según la calificacion de organismos internacionales especializados.  Ese tinglado autoritario, se cubre con entramado juridico de leyes dictadas por sedicente Asamblea Nacional Constituyente, de leyes habilitantes tambien por esta Asamblea; de una jurisprudencia creadora de un desacato inexistente en el ordenamiento juridico y del artificio de un supuesto delito de flagrancia para prescindir del antejuicio de mérito y de sentencias que sustituyen las potestades legislativas de control fiscal y político detener arbitrariamente diputados opositores y permitir su desaparición como detenidos; de decretos de estados de excepción sin límite temporal alguno que sirve de fundamento para la restricción de derechos políticos y para persecucion  politicas y de restricción a la libertad de expresión  y de control de la ciencia y tecnología; de la sustitución del federalismo por protectorados de comisarios políticos y por Zonas Operativas de Defensa Integral bajo el Control de un Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que sustituye los poderes estatales y municipales y los entes de servicios publicos; la militarización de la administración pública y los servicios publicos; por resoluciones de control fiscal de persecucion y de inhabilitación de dirigentes políticos; de una normativa electoral casuística y propicia al ventajismo electoral; de actuaciones del Ministerio Publico bajo mandatos del gobierno y de la sedicente Asamblea Nacional Constituyente;  de un sistema de justicia atemorizado, inerte y subordinado; y de una ausencia de la aplicación de la ley del Poder Ciudadano.

  El anterior esquema es la causa fundamental de conflicto entre gobierno ilegitimo y oposición en Venezuela, lo cual excede del concepto tradicional de conflicto político entre partidos, porque más que una lucha o disputa por el poder, se trata de la confrontación entre dos modelos ideológicos contradictorios del sistema de gobierno.  Es decir, contra un esquema de un sistema autoritario de corte militarista socialista encubierto en un ecosocialismo, que incluso excluye a los antiguos comunistas. Es decir, un enfrentamiento entre el sistema autoritario socialista-militarista y el sistema democrático social del Estado de Derecho. En efecto, el factor principal de la confrontación política en Venezuela, es la imposición desde el poder de la ideología de un socialismo totalitario con apoyo militar. En otras palabras, entre dictadura militarista o democracia. Por ello, esto nos ha conducido a la violencia y la persecución de los sectores democráticos. El conflicto no se traduce solo en discusiones de las diferentes ideologías, sino en violencia física y en discriminación por parte del gobierno de los sectores que no comparten su ideología y hasta de sus disidentes. Y fundamentalmente en la destrucción del modelo jurídico político del Estado democrático y social de Derecho y Justicia que se contempla en la Constitución de 1999. Además, en este conflicto ideológico, el uso de la fuerza, inclusive de la justicia castrense, por el gobierno ha causado violaciones graves de derechos humanos y hasta crímenes de lesa humanidad, y en donde se distingue entre amigos y enemigos; lo cual dificulta su solución por medios democráticos de conciliación.  Por otra parte, si bien se trata de un asunto interno, sin embargo, una de sus causas es externa, por la influencia de gobiernos cuyos modelos ideológicos de poder son el del socialismo totalitario antidemocrático, por lo que en la práctica implica vulneraciones del orden constitucional vigente y de los valores morales del orden social. Dado su naturaleza ideológica el contrario no es aceptado y por eso es discriminado o excluido, y el gobierno actúa como una clase dominante para legitimar su poder con medidas arbitrarias y contrarias a los derechos humanos, para imponer su sistema ideológico del poder. Imposición que se manifiesta en las restricciones a derechos civiles y políticos como la libertad de pensamiento, de expresión, de información, de manifestación y de libre elección. Por ello, el conflicto ha llegado a manifestarse en forma de enfrentamientos violentos y hasta de grupos armados paramilitares. Por otro lado, el conflicto político venezolano ha trascendido de las personas e impactado la estructura social, por razones de una política económica que ha conducido a la escasez de alimentos y medicinas, que ha incrementado los índices de mortalidad y de desnutrición y ha ocasionado la mayor hiperinflación del mundo, por lo que además configura una grave situación social. Estas características dificultan la solución, que se califica de crisis humanitaria, por los perjuicios causados a la población respecto de su alimentación y salud: lo que dificulta salidas constructivas. Una característica del conflicto político venezolano es la utilización de la fuerza armada y del Poder Judicial como instrumentos de dominio y de persecución. Y un aspecto definitorio es la de distorsión del proceso constituyente para implantar un sistema ideológico, ante la pérdida electoral del poder legislativo y de los poderes municipales frente a la oposición democrática. Lo que podría llamarse crimen de lesa democracia, como lo es destruir el sistema de partidos y del sufragio libre, universal y directo, y la desmotivación electoral.

    La  persecución en gran escala, bajo un contexto sistemático organizado y programado de discriminación y de exclusión de los sectores de la población que no simpatizan con el gobierno, así como las desapariciones, las detenciones arbitrarias, los presos políticos, el juzgamiento de civiles por tribunales militares y las violaciones a derechos fundamentales en magnitudes crecientes, como parte de ese plan sistemático, permiten calificar el conflicto político en Venezuela, a la luz del derecho penal internacional, del crimen de lesa humanidad de persecución. Por eso, el proceso de negociación para la búsqueda de soluciones a estos crímenes es difícil, largo y de una gran exigencia de fortaleza moral y de formación política por parte de los negociadores, así como de una metodología de negociación clara, transparente y que garantice la participación de la sociedad civil en dicho proceso. Además de una probada experticia en procesos de conciliación y la presencia de observadores internacionales que velen por la irrenunciabilidad e inalienabilidad de los derechos fundamentales y de los elementos esenciales del sistema político democrático, porque de lo que se trata es del derecho del pueblo venezolano de vivir en democracia en libertad, justicia y con dignidad. Finalmente, la naturaleza dramática del momento obliga a la oposición no solo a mantener su unidad, sino que, en la búsqueda de un gobierno de transición para el cambio político, los intereses particulares no deben privar sobre los principios, y sobre todo que en la escogencia del futuro gobernante se busque consensuadamente no un simple candidato, sino fundamentalmente un verdadero estadista.  Por supuesto, la división entre los que nos oponemos a ese esquema autoritario dictatorial, por la búsqueda de soluciones más inmediatas o hasta radicales, que otras que pueden parecer mediatas, pero no por ello complacientes; resulta fatal para cualquier alternativa. Ni una u otra opción garantiza su practicidad sino existe una unidad, en un gobierno de integracion; y   un acuerdo de gobernabilidad, sin exclusión entre quienes son verdaderos demócratas, sin compromisos con ese esquema. Y tambien, por supuesto, que la cúpula gobernante ilegítimamente, es el principal obstaculo para la sustitución de ese entramado juridico del socialismo del Siglo XXI de la autocracia militar dictatorial, cuya sustitución no será posible sin la unión de quienes pueden converger en su sustitución; y que reconstrucción de la institucionalidad democratica no se puede hacer con impunidad y con venganza.

Caracas, 16 de mayo de 2020













[1]    Según las reglas del chat del Grupo Democristiano los artículos publicados bajo esta Sección no comprometen la responsabilidad del Grupo, sino que corresponde a su autoría.  La Fundación Alberto Adriani por convenio de cooperación institucional publica el presente artículo en su pagina web.

[2] Coordinador del Grupo de Pensamiento Democristiano Patricio Aylwin, exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia de Venezuela, Individuo de Numero de la Academia de Ciencias Politicas y Sociales y profesor universitario.

domingo, 17 de mayo de 2020









GRUPO DE PENSAMIENTO DEMOCRISTIANO PATRICIO AYLWIN

“Ética y Política”. “Humanismo y Tolerancia”

Sección Opiniones





“LAUDATO SI”: RUTA Y PLATAFORMA DEL DESARROLLO SUSTENTABLE HUMANITARIO[1].

Román J. Duque Corredor[2]



  Al culminar 2105, el 25 de septiembre de este año, los estados miembros de la ONU, adquirieron el compromiso de adoptar la Agenda 2030, puesto que culminaba el periodo de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que habían sido establecidos en el 2000, como parte del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que contempla los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que comprenden 169 metas.  Debe recodarse que La Agenda 2030, que entró en vigor oficialmente el 1 de enero de 2016, es el clamor de una acción global para los siguientes 15 años de los países que conforman las Naciones Unidas, que se comprometieron a emplear los medios necesarios para la implementación de tales los Objetivos y a promover alianzas con el objetivo especialmente de atender las necesidades de los más pobres y vulnerables.  En verdad, que los Objetivos, en cuestión, son una ruta hacia el desarrollo sostenible en las áreas económica, social y ambiental mediante la innovación y la acción común, para lo cual se debe promover la participación de nuevos actores, es decir, del sector privado y la sociedad civil.  Ese mismo año, con anterioridad, el Papa Francisco, el 24 de mayo, publicó su carta encíclica “Laudato Si’, dirigida a todas las personas de buena voluntad sobre la base del vínculo entre dignidad, desarrollo y ecología humana y para ello, invita a entablar un diálogo sobre nuestra “casa común”, concretamente, sobre “la rapidacion”, o la crisis medioambiental, que implica el examen de las relaciones interpersonales, así como entre nuestro planeta y la economía.  Porque, en palabras, del Pontífice, “el ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos y porque esta relación se refleja en los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenibles por estar interconectados.

 Tal Encíclica constituye una visión humanista de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, en razón que parte de la idea que la dignidad de la persona humana es la esencia de su contenido, haciendo enfasis en el compromiso de los estados respecto de estos objetivos de no dejar a nadie atrás, atendiendo “a los más rezagados” y escuchando el “clamor de los pobres”.  Es verdad, que, en la conformación de dicha Agenda, se siguió un proceso abierto e inclusivo y dentro de un equilibrio entre las naciones, por lo que es un Programa que se aplica universalmente y en el cual se pretende que su mayor peso no recaiga en los países pobres. Por ello, un objetivo central es acabar con la pobreza, en lo que coincide con la Encíclica “Laudato Si”.  La diferencia está en cómo acabar con la pobreza, puesto que el documento pontifico cuestiona que el crecimiento económico sin límite es posible, en razón de que este “supone la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta, que lleva a ‘estrujarlo’ hasta el límite y más allá del límite”. Y propugna por una definición actual de progreso puesto los ODS no cuestionan la definición actual de progreso, pero dependen principalmente del crecimiento económico para acabar con la pobreza, sin reconocer que el actual modelo económico mundial no puede afrontar plenamente desafíos compartidos. Por tanto, en la Encíclica, en comento, ello su invitación a un diálogo para redefinir el significado del progreso y promover un desarrollo humano integral que nos beneficie a todos, en especial a las personas más pobres y vulnerables, a la vez que se respete el medio ambiente natural. En este orden de ideas, con relación al ODS de Erradicación de la Desigualdad, la “Laudato Si” afirma que es necesario erradicar todo tipo de desigualdad, tanto entre los países como en el seno de cada país y reconoce los vínculos entre la desigualdad, los daños ambientales, la capacidad de respuesta de las personas, la migración y el aumento. Particularmente, en dicha Encíclica, se señala como una muestra evidente de desigualdad social, “la falta de acceso equitativo a la tecnología, los alimentos, la salud y el agua” y, la falta de alimentos, lo cual en nuestro pais es evidente. Y que, debemos combatir las causas estructurales y relacionales de la desigualdad, lo que también implica realizar un examen de conciencia y cuestionar nuestro papel.

El Papa Francisco, bajo estas orientaciones, urge, particularmente a los cristianos, ante la crisis de un mundo deshumanizado "de avanzar en una valiente revolución cultural" para superar fundamentalmente los problemas del deterioro o "rapidacion" de la calidad de vida o de la degradación humana y social como causas de la destrucción del ambiente natural que afecta especialmente a los débiles de nuestra Casa, o sea, la tierra. Para ello traza como líneas de pensamiento el sostener y dialogar sobre la conciencia de un origen común, de una pertenencia común y de un futuro compartido por todos. Por eso señala como líneas de orientación y acción el dialogo sobre el medio ambiente en la política internacional, el dialogo hacia nuevas políticas nacionales y locales, el dialogo y trasparencia en los procesos decisionales, una política y una economía para la plenitud humana y el dialogo de las religiones con las ciencias. Para lo cual Francisco postula el principio del amor civil y político, es decir, la convivencia y la unión común y el sentirnos responsables por los demás y por el mundo. Particularmente el amor civil y político es también realizar acciones que procuran construir un mundo mejor, que no solo deben practicar quienes trabajan de manera directa en la política. Francisco nos recuerda que la política, como expresión del amor por la sociedad y del compromiso por el bien común, es "una forma excelente de la caridad" como manifestación del "ideal de la civilización del amor", que Paulo VI propuso en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 1977. En su Encíclica “Laudato Si”, el Papa Francisco, nos invita a los cristianos, religiosos y laicos, políticos y no políticos, a que conformemos una conciencia común sobre esa revolución cultural, ética y social, que nos comprometa a llevar a cabo acciones que procuren presentar unidos una plataforma de la ecología humana de solidaridad y de opción de los pobres para construir un mundo mejor. Es decir, el Pontífice, como dice el Profesor colombiano Rodrigo Uprimy Yépez, quien se confiesa no religioso, “habla a la humanidad entera, o como él dice, a todos quienes ocupamos esta “casa común”, que es la tierra”, puesto que si bien, en algunos de sus capítulos   su lenguaje es teológico y parece relevante sólo a los cristianos,  el resto de la encíclica usa un lenguaje científico y ético que permite un diálogo más universal[3].

En este orden de ideas, considero que el planteamiento de la construcción de una tesis humanista es una ruta y una plataforma para el desarrollo sustentable, del cual se habla mucho y se construye poco por las distintas visiones que sobre el concepto de desarrollo se pueden sostener. Para esa tesis, en palabras del profesor colombiano Luis Fernando Fernández Ochoa[4], no se puede simplemente proponer un humanismo, “que ofrece contenidos teóricos que se dirigen solo a la mente, pero descuidan el corazón”; pues, “no basta la exposición, ni siquiera el análisis y la discusión de temas sociológicos, políticos, históricos y aún éticos si no vamos más allá; es preciso dar el paso a la formación humanitarista.”.   De acuerdo con esta premisa,  según el mencionado Profesor, “debemos dar el paso hacia un humanismo humanitario, porque, como escribe Heidegger, «el humanismo, si significa algo, significa lo contrario de inhumanidad», lo que implica que formar en humanidades, o mejor todavía, formar en humanidad, no es otra cosa que enseñarle al hombre a cuidar de sí mismo y de los otros, para darle al mundo una «medida humana» y para que, en lugar de fatigarnos buscando un alto «nivel de vida» que muchas veces conduce al hastío, aprendamos a trabajar por alcanzar una vida de calidad”.  Y que, para él, dice, los principios y los equilibrios necesarios para la formación humanitarista se encuentran en la Encíclica “Laudato Si” del Papa Francisco.  

    Recordar la Encíclica “Laudato Si”, a sus cinco años, es significativo en momentos en que la Pandemia del Covid-19 ha evidenciado un mundo deshumanizado, y una Venezuela inhumana, por la falta de un humanismo humanitario, es decir, más allá de lo económico, de lo técnico y de lo político.

Caracas, 17 de mayo de 2020







[1][1]    Según las reglas del del Grupo Democristiano los artículos publicados bajo esta Sección no comprometen la responsabilidad del Grupo, sino que corresponde a su autoría. 
[2] Coordinador del Grupo de Pensamiento Democristiano Patricio Aylwin, exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia de Venezuela, Individuo de Numero de la Academia de Ciencias Politicas y Sociales y profesor universitario.

[3]“Nuestra Casa Común”, (https://www.dejusticia.org/column/nuestra-casa-comun/, consultada el 17 de mayo de 2020)
[4]“De la instrucción humanista a la formación humanitarista”, Revista Universitas Científica, diciembre 2017, de la Universidad Pontifica Bolivariana, Medellín, Colombia   (https://pdfs.semanticscholar.org/46e5/cd27c831f0e5862ff0f6dc4ee9389ebb3b8b.pdf, consultado el 17 de mayo de 2020).